martes, 19 de abril de 2016

UltraFiord 2016--La tragedia

UltraFiord 2016--La tragedia
Tratando de ser objetivo






Prólogo

Cuatro días después de que fuera visto por última vez el corredor mexicano Arturo Martínez Rueda se encuentra todavía desaparecido, presumiblemente fallecido por hipotermia.  Esta síntesis trata de reconstruir lo más objetivamente posible los hechos y, al final, brindar mi opinión.



Los hechos

Arturo estaba inscripto en la versión más larga de la UltraFiord, las 100 millas (en realidad 164 km) que comenzaba el viernes 15 a las 0:00 hs.

Durante la noche del miércoles 13 el director de la carrera informa verbalmente en una reunión no obligatoria que las previsiones climáticas son malas y que por este motivo se cambia el recorrido de la carrera, rodeando el glaciar Chacabuco en lugar de atravesarlo.  Este cambio reduce la distancia en aproximadamente 20 km.

Es importante destacar que este “atajo” formaba parte del recorrido de otras distancias de la misma carrera y tenía sus puestos de asistencia previstos.  Es decir, el organizador no tuvo que organizar a último momento un recorrido nuevo.  De hecho, en la charla anterior se jactaba de que este era siempre el “Plan B”.

En la charla se confirma que la carrera se podrá seguir desde el sitio web con un link en vivo.  Según el sitio web este registro se haría en siete puntos del recorrido de Arturo, más la largada y llegada.

Todo indica que Arturo largó a las 0:00 del viernes 15 de abril de estancia El Kark, como previsto.  Digo “todo indica” porque nadie discute este punto, pero la organización NO VERIFICÓ electrónicamente la largada, dio por largados a todos los inscriptos.  Esto de por sí no permite controlar si una persona desaparece o simplemente no largó.

Según registros de la propia organización a las 9:34 del viernes Arturo llegó al Hotel Paine, km 49 de su prueba e inicio de la prueba de 100 km –en la que yo participé y por lo tanto desde aquí conozco el recorrido en primer persona-.  Los dos puntos de registro previos que debería haber habido o no existieron o por lo menos no fueron publicados.

Estos primeros 49 km no presentaban grandes dificultades, según comentarios de corredores que hicieron la misma distancia.  La parte más difícil era a partir de aquí.

Hay testigos que indican que en este lugar Arturo “comió, se hidrató y descansó” (latercera.com).  En este punto los corredores tenían la posibilidad de dejar una bolsa con ropa seca para cambiarse.  No está claro si Arturo lo hizo, ni tampoco cuánto tiempo estuvo aquí.

Yo largué a las 8:30, una hora antes de que llegara Arturo.

A esa hora el clima era muy cambiante.  En general frío –calculo que la temperatura andaría por los 2-4º- pero con enormes variaciones.  En las 15 hs 30 minutos que estuve en carrera tuve por los menos 3 nevadas, una granizada y dos períodos con sol a pleno.  Por comentarios de dos testigos directos que largaron ambos a las 10 hs., uno del mismo lugar y otro de 15 km antes, el clima se mantuvo igual o empeoró.

A partir de este punto había una trepada de 13 km, no muy difícil, unos 700m de desnivel positivo, por un bosque.  Esta zona del bosque era bastante protegida, no soplaba el viento y aunque hacía frío no me pareció un gran problema.

Al final de este trecho (km 62 para Arturo), aprox. 880 msnm, la situación cambiaba radicalmente.  Desaparecía el bosque y había una planicie de rocas/lajas de unos 7/8 km de largo, completamente expuesta donde soplaba un fuertísimo viento helado.  Por momentos granizaba.  Aquí sí calculo que la sensación térmica estaba varios grados bajo cero.

Poco antes del final de esta planicie estaba el puesto de control (no de asistencia) “Chacabuco 2” (km 69):  Dos personas con una carpa que registraban electrónicamente el paso de cada corredor.  Estos registros no están subidos al sitio.  Sería interesante obligar al organizador a publicarlos para ver si Arturo llegó a este punto y a qué hora.

Aquí no había ningún tipo de comida ni de bebida –no estaba previsto-.  Pero cuando pasé yo me dijeron:  “en 3 km tenés comida caliente”.  Según las mediciones de mi GPS esto coincidía aproximadamente con el puesto de asistencia “Campamento El Salto” (km 72) donde se preveía “snacks calientes, té y café”.  Este puesto de asistencia simplemente no existía, como aconteció con muchos otros en la carrera.

Aproximadamente en el km 70 terminaba la planicie y aparecía otro bosque, en bajada, con muchísimo barro y turba, bastante técnico y expuesto al frío –aunque nada que ver con lo anterior-.  El lado negativo era qué en esta parte uno se mojaba mucho por la turba y el cruce de arroyos.

Después del puesto de control el primer puesto de asistencia era el “Campamento El Bosque” (km 80), aunque tampoco tenía los “snacks calientes, té y café” previstos, sino simplemente agua del arroyo en un bidón, galletitas rotas y sobres de isotónico que no tenían donde preparar.  Nada caliente ni un lugar donde alguien se pudiera guarecer.  Personalmente –y esto es un juicio de valor- las dos personas a cargo
me dieron una muy mala impresión y no creo –aunque no puedo estar seguro- que tuvieran una radio o forma de comunicarse con el resto de la organización.

De todos modos es casi seguro que Arturo no llegó a este punto. 

Aunque no está claro dónde, lo más probable es que Arturo se haya quedado en algún punto entre poco antes del final de planicie –por eso son importantes los registros de Chacabuco 2- y donde debería haber estado el Campamento El Salto, o sea entre los km 67 y 72 aproximadamente (mi deducción).

Varios testigos coinciden en que a Arturo lo vieron en shorts y con la cabeza descubierta.  Algunos agregan que iba poco abrigado pero no encontré una referencia de un testigo directo sobre esto, parece más una conjetura en base a lo anterior.  Lo de la cabeza descubierta no lo puedo explicar.  Lo de los shorts sí.  Muchos corredores llevamos shorts en este sector porque se nos había advertido que cruzaríamos turba y arroyos y estaríamos constantemente mojados.  Por eso preferimos dejar las piernas al descubierto para que se sequen más rápido y no llevar una calza mojada todo el tiempo.  Esto no quiere decir que no fuéramos adecuadamente abrigados de la cintura para arriba.  Naturalmente no sé qué llevaba Arturo.

Un testigo al que encontró un amigo vio a Arturo tirado en el piso y le pidió que lo dejara dormir –evidente falta de lucidez por la hipotermia-.  Según me refirió mi amigo estaba tirado “en el barro”, lo que indicaría que había superado “Chacabuco 2” y entrado en el bosque en descenso.  Este testigo tuvo la suficiente inteligencia de preguntarle su nombre, a lo que no supo responder, obligarlo a levantarse, sentarlo, abrigarlo, e informar al siguiente puesto de asistencia (entiendo que el del km 80 que digo arriba).  Por lo que me refiere mi amigo, del puesto de asistencia salieron a buscarlo pero sin comunicar a nadie, lo que también confirmaría que estaban incomunicados.

Varios informes periodísticos dicen que a las 2:20 del sábado 16 la policía recibió un llamado de Estados Unidos (evidentemente del GEOS activado por un Spot) indicando que en ese sector había una persona que necesitaba auxilio.  Según los informes periodísticos la policía con la ayuda de un baquiano pudo llegar solo a 14km de ese lugar porque no se podía ir por vehículo –obvio, era el medio del bosque-.  En ningún momento indican que la policía entró en contacto con la organización.

La organización no publicó un número de emergencia en su sitio web.  Recién en un mail pocos días antes indicaron uno.  Por simple casualidad, a las 0:55 de ese sábado yo llamé a ese número tratando de ubicar a mi novia, y me contestó un mensaje del operador diciendo que ese número no podía recibir llamados.



Mi conclusión

Creo que cada uno de nosotros es últimamente responsable por su seguridad, pero eso no significa que el organizador puede desentenderse completamente. 

En mi opinión el organizador debe primero orientar a los corredores con una lista de elementos obligatorios que den una guía MINIMA sobre lo puede ser la diferencia entre salvar una vida o no.  Por ejemplo, no creo que se pueda afrontar este sector de la carrera, particularmente de noche como lo hizo Alfredo, sin un bivy para emergencias.  Una manta de aluminio no es absolutamente suficiente.

En segundo lugar, creo que los corredores tenemos derecho a sentir que los puestos de asistencia son lugares seguros.  Es decir, si llego a un puesto de asistencia con problemas, por lo menos me van a abrigar y tarde o temprano me sacarán de ahí, machucado pero vivo.  De lo contrario tendríamos que hablar de una carrera de autosuficiencia.  

En tercer lugar, y relacionado con lo anterior, la organización debe tener un plan de evacuación para emergencias.

En cuarto lugar, la organización debe controlar el circuito.  No pretendo que cada corredor tenga una baby sitter, pero sí que haya personas recorriendo, idealmente barriendo atrás del último.  Esto no pasaba ni aun en los últimos 44 km que eran caminos rurales que se podían controlar en 4x4.

En quinto lugar, dadas las características de la topografía y del clima, ya que la organización tenía los instrumentos para verificar el paso de los corredores por diferentes puntos, debería haberlo hecho, por lo menos para los sectores más críticos.

Finalmente, la organización debe tener comunicación con todo el personal distribuido a lo largo del circuito y un número de teléfono al que los corredores, o sus familiares, se puedan contactar fácilmente en caso de una emergencia.

De hecho, la organización misma está de acuerdo con mucho de esto.  En el punto 19 de la “Guía Técnica” especifica:  La organización distribuirá personal especializado en rescate y asistencia de primeros auxilios a lo largo de la ruta de carrera, tanto en puntos fijos como en equipos móviles, reforzando especialmente las zonas de mayor complejidad.  Del mismo modo, establecerá una red de comunicación satelital y VHF, generando además un plan de evacuación para cada área de Carrera.”

Sería cómico si no fuera trágico

En toda desgracia difícilmente hay una causa exclusiva.  Es posible que Arturo no estuviera bien abrigado y probablemente no tenía todo el equipo necesario.  Pero eso solo no habría causado su muerte.  Hubo varias oportunidades en las que la organización lo podría haber salvado si hubiera actuado diligentemente:
 
  1. Cuando el corredor que lo encontró tirado avisa al puesto de asistencia, si hubieran estado equipados y capacitados para rescatarlo.
  2. Cuando la policía recibe el alerta de EE.UU. con la ubicación exacta de Arturo, si se hubiera podido comunicar con la organización y ésta con su “personal especializado”.
  3. Probablemente no lo sabremos nunca y es pura especulación, pero lo más lógico es suponer que Arturo haya programado su Spot para que el alerta le llegue al número indicado por la organización además de al GEOS de EE.UU.  Si hubieran recibido el mensaje la respuesta podría haber sido más rápida.
  4. Otro tema importante es que el Spot prevé dos niveles de alerta:  uno de “ayuda” y otro de “riesgo de vida”.  Sólo el segundo llega al GEOS.  Otra especulación:  si Arturo hubiera pedido primero ayuda al número de la organización –como de hecho yo lo tenía programado en mi Spot- se habría perdido un tiempo valiosísimo en el rescate.
  5. No sabemos exactamente dónde se quedó Arturo, pero si el puesto del km 72 hubiera existido como previsto, tal vez Arturo habría llegado a él.  O tal vez quien lo encontró habría pedido ayuda aquí y se habría podido intentar rescatarlo mucho más rápidamente.
 
Mucho de esto es pura especulación porque la información no es precisa, pero lo cierto es que en materia de seguridad hay que ser redundante y NIGSA no cumplió con los mínimos requisitos.

Ojalá la justicia actúe como debe.



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